ABRO TRES PUERTAS: LA DE LA CASA- LA DE LAS AULAS -LA DEL CORAZÓN DEL DOCENTE.
PRIMERA PUERTA
Hace 25 años , los fundadores pensaron , generaron y abrieron una puerta a una nueva etapa
de proyectos apasionantes (estudiar algo, aprender idiomas, ejercitar la memoria, escribir,
publicar); también se delineó el modo de hacer aportes a la comunidad (a través de proyectos
solidarios y las diversas formas del voluntariado social); etapa de dilatación del amor; de
comunicación (con la familia, con los amigos y la sociedad); de conocimiento del mundo (a
través de los viajes y las lecturas); de pasión espiritual. Una etapa, en fin, en la que la sabiduría,
el entusiasmo, los proyectos y la fuerza espiritual permitieran convertir en fecunda y dichosa la
instancia post 50, post jubilación, post vida laboral activa... y bien sabemos el aporte que
significó para el barrio, la ciudad, que alguien pensara y abriera una puerta para ir a estudiar,
socializar, crecer y promover el envejecimiento activo.
Hoy en las áreas de cultura y sociedad, arte, idiomas, bienestar fìsico, bienestar psicológico,
inteligencias y memoria, tecnología.
Estamos de fiesta porque el CEPRAM ha desarrollado tanto en tanto tiempo, y celebramos los
pasos dados, las huellas y la memoria agradecida a tanta gente que regaló saberes, ejemplo,
abrió caminos y dejó huellas…personas que abrieron la puerta de la casa del CEPRAM. A todas
ellas: MUCHAS GRACIAS. Y a quienes siguen abriendo la puerta de la casa.
“Mi casa no tendrá llaves:
siempre abierta, como el mar,
el sol y el aire.
Que entren la noche y el día,
y la lluvia azul, la tarde,
el rojo pan de la aurora;
Que la amistad no detenga
sus pasos en mis umbrales,
ni la golondrina el vuelo,
ni el amor sus labios. Nadie.
Mi casa y mi corazón
nunca cerrados: que pasen
los pájaros, los amigos,
el sol y el aire.”
SEGUNDA PUERTA
Mis palabras quieren entibiar la labor de lo que ocurre en el aula.
El Menú y la mesa preparada cada día, cada mes, cada cuatrimestre, cada año en pos de recibir
a quienes le dan sentido al ser del CEPRAM LAS ALUMNAS Y LOS ALUMNOS.
Llegan con su vida, con su equipaje de vivencias e historias, con tantooo
Dice el Papa Francisco esto que me parece exquisito para esta oportunidad, en su CARTA
ENCÍCLICA FRATELLI TUTTI SOBRE LA FRATERNIDADY LA AMISTAD SOCIAL
“Porque Hacen falta gestos físicos, expresiones del rostro, silencios, lenguaje corporal, y hasta
el perfume, el temblor de las manos, el rubor, la transpiración, porque todo eso habla y forma
parte de la comunicación humana. Las relaciones digitales, que eximen del laborioso cultivo de
una amistad, de una reciprocidad estable, e incluso de un consenso que madura con el tiempo,
tienen apariencia de sociabilidad. Pero No construyen verdaderamente un “nosotros” sino que
suelen disimular y amplificar el mismo individualismo que se expresa en la xenofobia y en el
desprecio de los débiles. La conexión digital no basta para tender puentes, no alcanza para
unir a la humanidad. “
Los docentes creemos que en las aulas se produce una “reunión de experiencias, la posibilidad
de que algo nos pase, o nos acontezca, o nos llegue, requiere un gesto de interrupción, un
gesto que es casi imposible en los tiempos que corren: requiere pararse a pensar, pararse a
mirar, pararse a escuchar, pensar más despacio, mirar más despacio y escuchar más despacio,
pararse a sentir, sentir más despacio, demorarse en los detalles, suspender la opinión,
suspender el juicio, suspender la voluntad, suspender el automatismo de la acción, cultivar la
atención y la delicadeza, abrir los ojos y los oídos, charlar sobre lo que nos pasa, aprender la
lentitud, escuchar a los demás, cultivar el arte del encuentro, callar mucho, tener paciencia,
darse tiempo y espacio”. JORGE LARROSA
Por ello, la exquisita presencia y entusiasmo de cada alumna y alumno da sentido a abrir la
puerta para ir al encuentro, a estudiar, compartir, soñar, aprender, enseñar, y en definitiva,
escribir, metafóricamente, el itinerario de la vida, de la vida que promueva el bienestar
psicológico, social y los derechos de las personas mayores.
La Puerta, de Miroslav Holub . Poeta e inmunólogo checo, que escribió muchos poemas
aplicando sus conocimientos científicos al efecto poético.
Ve y abre la puerta
Quizás haya una ciudad mágica.
Quizás haya un perro hurgando.
Quizás veas una cara, o un ojo,
o la imagen de una imagen.
Ve y abre la puerta.
Si hay niebla,
se despejará.
Ve y abre la puerta.
Aunque no haya nada más
que el tictac de la noche,
aunque no haya nada más
que el sordo aire,
aunque no haya nada,
ve y abre la puerta.
Al menos hará viento.
TERCERA PUERTA LA DEL CORAZÓN DOCENTE
Y por fin, abro la puerta tibia del corazón docente, lleno de emoción. Y como tal, deseo hacer
un elogio de la vocación, tarea, oficio, artesanía.
Vocación, entrega, el fuego de quienes coordinan, comparten y enseñan y también aprenden…
Profesores, sembradores de humanidad. Con empatía, compromiso y amor por la docencia,
cercanía para comprender las emociones, culturas, necesidades psicológicas, físicas y sociales.
Creo que en CEPRAM trabajamos en la línea de un humanismo solidario.
Sentimos el aula como un lugar para la esperanza, en el que se obrarán la verdad y el milagro
que brotan de una ansiada y legítima ocupación. Personas, educandos y educadores
dispuestos a habitarla, para hacer de la educación lo que escribió María Zambrano. Que la
educación es un viaje hacia la vida y por la vida y, que la vida exige un constante despertar, un
nacimiento perpetuo.
Educar en la inacabable maravilla de lo humano. Sí, el aula siempre abierta, y la belleza de
nuestra humana condición brillando en la cosecha y en el fruto de su ilimitado horizonte.
En estos momentos donde todo parece diluirse y perder consistencia, nos hace bien apelar a la
solidez que surge de sabernos responsables de la fragilidad de los demás buscando un destino
común. La solidaridad se expresa concretamente en el servicio, que puede asumir formas muy
diversas de hacerse cargo de los demás. El servicio es «en gran parte, cuidar la fragilidad. Servir
significa cuidar a los frágiles de nuestras familias, de nuestra sociedad, de nuestro pueblo». En
esta tarea cada uno es capaz de «dejar de lado sus búsquedas, afanes, deseos de
omnipotencia ante la mirada concreta de los más frágiles. […] El servicio siempre mira el rostro
del hermano, toca su carne, siente su projimidad y hasta en algunos casos la “padece” y busca
la promoción del hermano. Por eso nunca el servicio es ideológico, ya que no se sirve a ideas,
sino que se sirve a personas»
Y me conmueve lo que expresa Fernando Pessoa, vamos por ello:
“Para ser grande, sé entero: nada
tuyo exageres o excluyas.
Sé todo en cada cosa. Pon cuanto eres
en lo mínimo que hagas.
Por eso la luna brilla toda
en cada lago, porque alta vive.”