Publicaciones y perlitas

agosto 22, 2017

En esta sección podrás ver el listado de libros que los alumnos, junto a los profesores de los diferentes cursos, han publicado a lo largo del tiempo. Además está abierta para exponer las diferentes creaciones literarias de los alumnos y alumnas del CEPRAM. Si escribiste textos, cuentos, poesías, ensayos, libros, etc y querés darlos a conocer en la página, acercalos a la biblioteca. Se compilarán en esta sección y las actualizaremos mensualmente. 


Libros de cursos del CEPRAM

  • TIEMPO DE ESCRIBIR. Antología del taller de escritura – año 2002 . vol. II
  • VOCES QUE CUENTAN I. Taller de escritura coordinado por Leonor Mauvecin
  • VOCES QUE CUENTAN II. Taller de escritura coordinado por Leonor Mauvecin
  • VOCES QUE CUENTAN III. Taller de escritura coordinado por Leonor Mauvecin
  • VOCES QUE CUENTAN IV. Taller de escritura coordinado por Leonor Mauvecin
  • VOCES QUE CUENTAN V. Taller de escritura coordinado por Leonor Mauvecin
  • VOCES QUE SUEÑAN. Coordinado por Leonor Mauvecin
  • DE PALABRAS, COSAS Y HECHOS. Taller de escritura – año 2014. Coordinado por Cristina Roganti
  • ANTOLOGÍA CUENTOS SIN APURO. Coordinado por Jorge Felippa
  • GRUPO POÉTICO. Antología I y II. Zona de poesía. Coordinado por Susana Arévalo y Livia Hidalgo
  • A CONTRATIEMPO. Antología de pequeños relatos de “grandes” autores. Coordinado por Javier Quintá
  • TODAVÍA CONTAMOS. Gente que narra del CEPRAM. Taller de escritura creativa. Coordinado por Javier Quintá

Texto del mes

TETAS

Siempre fueron un problema. En la adolescencia crecieron en forma bastante exuberante Para un físico que nunca fue grande.
Se podía zafar un poco con la línea “bolsa”en la cual no había ningún entalle en las prendas. Y la moda entonces era ser chata en extremo. Se supone que todas las adolescentes lo eran, algunas se fajarían para parecerlo, otras caminarían encorvadas para disimularlas.
En las únicas oportunidades que hubo un acuerdo con ellas, fue cuando sirvieron para amamantar a cuatro preciosas criaturas. En esas ocasiones  la relación fue casi idílica.
Luego el físico se fue acomodando, ellas se fueron achicando con el paso del tiempo y se logró una convivencia más o menos tranquila, hasta que decidieron nuevamente pasar a primer plano. ¿Cómo lo lograron? Se les ocurrió bajar todas sus defensas y se dejaron vencer por un tumor, ¡claro!, nunca se anduvieron con chiquitas, ahora ya no podían sobresalir por su tamaño, entonces tenían que hacerlo a través de algo importante , ¡vaya si lo fue!
Cáncer de mama, ni más ni menos, así que hubo operación, terapia con quimio y rayos, bien vapuleadas estuvieron y bastante mortificadas con mamografías, resonancias magnéticas y demás chucherías. Digamos que no se privaron de nada con tal de destacarse.
Ahora parecer que les llegó un poco la calma y, vencido el tumor, están bastantes resignadas a quedar en el plano que el paso del tiempo les propuso.
 

María Isabel Calandria

(Fundadora de la biblioteca del CEPRAM)


Perlitas de la biblio

Les presentamos las “perlitas de la biblio”: aquellos volúmenes que son como tesoros para los lectores y lectoras. Algunos títulos que son difíciles de encontrar en tiendas y en otras bibliotecas fueron descubiertos en nuestros estantes. Otros son perlitas por su importancia histórica. ¿Encontraste alguna perlita en la biblio del CEPRAM? Acercate a leerlas, contanos cuál es la tuya.

Hoy presentamos un hermoso libro de poemas “escritos en carne viva”. Se trata de “Pablo” (Edit. Babel, 2013), que Teresa Ternavasio dedica a su hijo, a 30 años de su muerte…”treinta años bebiendo esa gota de amarga miel…”

No hay tristeza más grande, ni duelo más eterno que la muerte de un hijo y Teresa escribe y procesa ese dolor a través de las palabras. “Poniéndole palabras al dolor” y apoyada por su familia, transita su duelo y nos regala este libro que compartimos con ustedes transcribiendo parte de él en los párrafos siguientes.

Es nuestra forma de homenajear a esta madre, mujer, poetisa, y a todas las personas que han perdido a sus hijos.

 

Extracto del libro PABLO

¡Eterno duelo, que nunca termina!

¿Quién muere?

El que se va

O el que queda privado del aire

Por una mano invisible que estrangula la garganta.

 

El que parte sin aviso

O el que recibe la daga que perfora las entrañas.

 

El que abandona

O el que retuerce las vísceras hasta dividirlas.

 

El que inicia un vuelo eterno

O el que asfixia su cerebro hasta perder la cordura.

 

¿Quién?

 

El mundo era demasiado pequeño para

tu amor

y el mío.

 

Por eso, el cielo rasgó su seda brillante

Y hacia la hendidura fuiste.

 

Olvidaste que aquí

Quedaba yo.

 

Con la piel pálida,

Los labios secos,

Rayando la locura.

 

Suplicante,

El alma entre tus cosas:

Los autitos de carrera,

El teléfono amarillo,

tu primera carpeta

-tal vez la del filósofo

que la muerte reclamó-

Tu caballito de madera

-hoy cabalga sin jinete.-

 

Esas pequeñas cosas

No conocen las laderas de la desolación.

No saben de olvidos

Ni resignación.

 

Como el universo,

No alteran su ritmo

Porque un pájaro acalló el canto.

 

Hija:

La vida no siempre es música, pero aprende a escuchar sus sonidos.

Tampoco es de colores, pero que sus colores sean: amor, dignidad, fortaleza y humildad.

La esperanza y el amor a Dios, los pinceles con los que quisiera que perfiles las formas de tu gran obra.

Sé libre, por fuera y por dentro. Con las acciones y con las palabras, sin omitir el respeto.

Recuerda que la vara del perdón cala más profundo que la de la venganza.

Cuando me reencuentre con mi hijo, entonces volveré a ser yo; porque tú y él me completan.

El camino del dolor no está hecho de cielo y de gloria, pero es el lavatorio apropiado para estar allí.

Nada se consigue con alterar las palabras, el eco te lo recordará.

La misma muerte que te separa de tus seres queridos, te abre la puerta para unirte con ellos en la inmortalidad.

“Siglos de siglos y sólo en el presente ocurren los hechos; innumerables hombres en el aire, la tierra y el mar; y todo lo que realmente pasa, me pasa a mí”, dijo Jorge Luis Borges.

“La muerte ha restituido al silencio, su prestigio hechizante”, dice Alejandra Pizarnik.

“El dolor no es parte de la vida, se puede convertir en la vida misma”, reflexionó Frida Kahlo.

“Dad palabra al dolor: el dolor que no habla gime en el corazón hasta que lo rompe”, expresó sabiamente William Shakespeare.

Estas máximas fueron mi bálsamo, ojalá también sean el tuyo para sobrellevar la pena compartida.

 

Hijo:

Elijo imaginarte vivo. Aunque estés lejos, tan lejos y seas inalcanzable para mí, intento superar la barrera terrenal para que recibas mi carta, escrita con la tinta del amor.

Imagino tu cara. Ha pasado tanto tiempo ya. Sin embargo puedo ver tu rostro adulto, el color de tus labios, tus ojos negros como la noche y tan grandes como los frutos de un árbol inexistente.

Mi tacto vuelve a sentir la tibieza de tus manos sobre las mías, como si un pájaro posara el plumaje de sus alas y me besara con un débil piar.

Sé que estás en un plano elevado, divino diría y como tal, respeto la muerte, que no es muerte, solo separación del cuerpo.

La muerte no es tan poderosa como ella cree. La reto a quitar el amor que te tengo, más fuerte e inamovible que las piedras abisales.

Cada día de esta vida mía, imagino tu metamorfosis. Así podré correr a tu encuentro, sin titubeos, cuando pase la barrera. Entonces abrazaré tu cuerpo negado a mi amor por tantos años, por tantos siglos.

Ya no lloro, tal vez lo haría si te hubiera perdido. Sé que estás conmigo, y tú eres, mientras yo soy.

 

Teresa Ternavasio

ternavasio@hotmail.com

del curso “Si de escribir se trata”

Profesora: María Elena González